Todas y todos trabajamos para hacer realidad este modelo a través de la estrategia de los tres pilares:
Optimizar la masa eritrocitaria, identificando y tratando de forma oportuna y adecuada la anemia.
Minimizar la pérdida de sangre iatrogénica en el pre, intra y postoperatorio mediante técnicas quirúrgicas y anestésicas, el uso racional de fármacos, y la recuperación y reinfusión de la sangre del propio paciente.
Mejorar la tolerancia a la anemia y establecer umbrales transfusionales más restrictivos, evitando transfusiones alógenas innecesarias.